La Segunda: La Alianza a la que temen los políticos

Publicado el: 30 junio, 2016
30 Jun 2016

Los fiscales Manuel Guerra, Carlos Gajardo y Pablo Norambuena dieron una nueva señal: las causas de financiamiento irregular de la política están lejos de cerrarse.

Por Malú Urzúa
El pasado miércoles 22, el fiscal jefe del equipo de Alta Complejidad de la zona oriente, Carlos Gajardo, llegó hasta el edificio del Congreso en Valparaíso, invitado a participar en la comisión investigadora de estafas piramidales. Lo hizo en un semestre en que ha liderado las pesquisas de los casos Arcano, IM Forex y AC Inversions.

La presencia de Gajardo en el Congreso conmocionó a los diputados. Varios de ellos aprovecharon que el fiscal llegara 45 minutos antes para acercársele a saludarlo de mano, le comentaran sobre el partido que horas más tarde jugaría Chile contra Colombia en la Copa América e, incluso, bromearan con la posibilidad de que el encuentro se viera interrumpido por las malas condiciones del clima.

La escena relajada del fiscal con los parlamentarios contrastaba con la imagen que ese mismo día estaba en la primera plana de los diarios, con Gajardo y el fiscal Pablo Norambuena ingresando al edificio de Antofagasta Minerals para incautar documentación luego que abrieran una investigación en contra del PPD Jorge Insunza por las asesorías que realizó a esa empresa mientras era presidente de la comisión de minería de la Cámara.

La diligencia no sólo significaba el regreso a la primera línea de ambos fiscales, que en los últimos tres meses habían figurado sólo por las grandes estafas piramidales. También reavivó el temor de la clase política de que, lejos de que empezaran a acotarse las pesquisas por las platas políticas, comenzaban a reaparecer nuevas investigaciones de la misma fiscalía que descubrió con Penta el primer hilo del financiamiento ilegal.

La tríada

Detrás de la apertura de la causa contra Insunza está Manuel Guerra, el fiscal regional de la zona metropolitana oriente, quien dio luz verde a la propuesta de Gajardo y Norambuena de investigar.

Guerra no ha sido un fiscal de escritorio. Mucho más político que su antecesor Alberto Ayala, ha cultivado un perfil protagónico, liderando audiencias del caso Penta y sigue de cerca todos los detalles de platas políticas. Está en permanente contacto con Gajardo y Norambuena.

“Guerra siempre ha tenido un estilo colaborativo, poco jerárquico y de involucrarse en los temas jurídicos. Él quiere que estas causas lleguen a buen puerto. Su foco está en investigar. Guerra siempre ha mirado hacia la ciudadanía y le gusta el reconocimiento público”, dice un ex fiscal sobre su estilo.

Guerra ha sido un aliado para ambos fiscales y ha capitalizado el alto perfil de Gajardo. Asimismo, ha coincidido en estilo y criterio de las decisiones que adoptan en los casos. Por ejemplo, cuando este martes en la mañana Gajardo y Norambuena entraron a las oficinas de Antofagasta Minerals y luego a la casa de Insunza en busca de documentación, en paralelo Guerra salía públicamente a confirmar la apertura de la causa contra el ex diputado PPD: informó que la investigación era por delitos tributarios, cohecho y negociación incompatible.

Un detalle clave es que esa misma mañana, y antes de referirse al caso de Insunza, Guerra sostuvo una reunión con el fiscal nacional Jorge Abbott, el fiscal Pablo Gómez (SQM) y por vía telefónica con Emiliano Arias (Corpesca) desde Rancagua, en la que analizaron el futuro de las causas de platas políticas. Y, contrario al escenario que se veía hace unos meses, lejos de cerrarse y acotarse, éstas se han ido ampliando.

Un factor gravitante en el cambio de este escenario, y que gatilló la apertura de la indagatoria contra Insunza, fue el reciente fallo de la Corte de Apelaciones que rechazó el sobreseimiento que pedía Carlos Bombal en Penta: dio a la fiscalía luz verde para investigar sin necesidad de una querella nominativa del SII.

La sintonía con Guerra

Días después que Guerra asumiera como fiscal regional, Gajardo y Norambuena se reunieron con él para felicitarlo por su nombramiento. Además, hasta ese momento ellos tampoco sabían si continuarían o no en la institución. La sintonía con Ayala no había sido buena y necesitaban conocer la visión sobre las investigaciones por platas políticas de Guerra, que había quedado a cargo del caso Penta tras la salida de Sabas Chahuán.

A la vez, estaban aún frescos los dichos de Abott cuando evidenció en el Senado, en su postulación, su doctrina sobre la imposibilidad de la fiscalía de seguir con las causas contra políticos por delitos tributarios sin una querella o denuncia del SII, con nombre y apellido. Abott, además, poco después de asumir, exigía “prudencia” a los investigadores, reprochando a los persecutores “de alto perfil”.

Fue así como tras ese encuentro con Guerra, Gajardo y Norambuena disiparon sus dudas. Guerra les hizo ver lo importante que eran ellos para su proyecto. Luego, les señaló su postura sobre las causas políticas: denunciado el hecho, se puede investigar a todas las personas que tuvieran participación en él, ya fuera emisores, facilitadores, receptores de los dineros y empresas. Lineamiento que ahora se aplicó en el caso de Insunza.

El trío habló también sobre la imposibilidad de suspender condicionalmente a políticos que hubieran cometido delitos reiterados y que en situaciones graves las salidas alternativas estaban descartadas.

El cuartel en Ñuñoa

Hoy Gajardo y Norambuena, además de José Antonio Villalobos, trabajan en el edificio institucional de Ñuñoa, donde se instaló la Fiscalía de Alta Complejidad.

La salida de los fiscales desde la sede principal de Las Condes estuvo lejos de relegarlos a un segundo plano. Por el contrario, fue una especie de premio: fue el propio Guerra quien les dio a escoger volver a Ñuñoa. Una de las razones: todo el equipo vive en sus alrededores.

De los tres fiscales, Norambuena es el de más bajo perfil público, pero es quien ha estado detrás de todos los casos de platas políticas. Abogado de la Fiscalía Nacional de Quiebras hasta el 2004, ese año fue escogido por Gajardo para entrar como fiscal adjunto de la Unidad de Delitos Económicos.

Y en esta vuelta de la Fiscalía de Alta Complejidad a la primera plana, fue Norambuena quien coordinó las incautaciones del martes pasado. Acompañó a Gajardo a Antofagasta Minerals y a la casa de Insunza a Ñuñoa, fue solo.

Recuadro :
Larraín aludió a Insunza para ejemplificar trato desigual

 

Eugenio Tironi sobre empresariado: “Ya pasaron el primer chaparrón”

Para los asesores comunicacionales de las principales empresas del país, el daño a la imagen de los últimos escándalos empresariales ha dejado de ser una preocupación, aunque reconocen los efectos.

El socio de Tironi y Asociados, Eugenio Tironi, explica que “las empresas ya pasaron el primer chaparrón. Ahora están concentradas en sortear las consecuencias de la desaceleración económica”. Concuerda Felipe Edwards, socio de Azerta: “No me ha llamado ninguna empresa preocupada luego de que explotó el caso de Antofagasta Minerals. No han reaccionado a este hecho puntual”, dice.

Francisco Celedón, socio de ICC Crisis, opina que “no creo que las empresas estén incómodas como conjunto por la explosión de estos casos de corrupción y denuncias”. En tanto, el gerente general de Llorente & Cuenca, Claudio Ramírez, dice que “vemos preocupación de las compañías por la mediatización de la justicia y la judicialización de proyectos, donde en algunos casos los procesos se conocen y sensibilizan antes por la prensa, con efectos devastadores para los involucrados , al ser condenados primero en la corte pública”.

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